Mar del Plata – 14 de mayo de 2026 – Como cada 13 de mayo, la comunidad del Colegio participó de las fiestas patronales de Nuestra Señora de Fátima. Con profunda alegría y sentido de pertenencia, nuestros abanderados y escoltas representaron a la institución en esta tradicional manifestación de piedad popular que une a toda la ciudad de Mar del Plata.
La Santa Misa fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Mar del Plata, Monseñor Ernesto Giobando, quien durante su homilía se refirió a celebrar “la Alegría de Tener a María en Nuestras Vidas”— compartió un mensaje de profunda esperanza y compromiso para todas las familias y jóvenes presentes.
María: Madre y guía de los jóvenes
Monseñor Giobando destacó la inmensa dicha de los cristianos al contar con una Madre en el cielo que acompaña e intercede constantemente. Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, los invitó a abrir el corazón a Dios inspirados en el “sí” de María, viviendo valores como la pureza y la confianza.
“María llevó en su seno a Jesús y nosotros lo llevamos en nuestro corazón”, recordó el Obispo, explicando que cada persona puede darle vida a Dios en su interior cuando lo recibe sinceramente. Asimismo, subrayó que la fe debe vivirse desde la alegría y no desde la queja, instando a los adultos a ser testigos alegres para que las nuevas generaciones puedan creer.
Un llamado al cuidado y al acompañamiento
Uno de los ejes más fuertes de la predicación fue el valor sagrado de la vida y la necesidad urgente de cuidarnos mutuamente. El Obispo reflexionó sobre las “cruces pesadas” que cargan muchos jóvenes hoy, vinculadas a la soledad, el aislamiento tecnológico y el consumo, pidiendo que las familias asuman un rol activo en la contención.
Afirmó que los niños y adolescentes deben ser “supercuidados” a través de un verdadero acompañamiento educativo y humano, evitando que nadie camine solo en los momentos de sufrimiento.
Oración en familia y compromiso
Tomando el ejemplo de los pastorcitos de Fátima, Monseñor animó a las familias a recuperar el rezo del Rosario y a generar espacios de encuentro con Dios en el hogar, aun en medio de una sociedad acelerada.
Para nuestro Colegio, participar año tras año de estas fiestas patronales es una oportunidad para renovar nuestra consagración a la Virgen y fortalecer nuestra identidad miliciana. Al finalizar la celebración, nuestros abanderados, en representación de todo el alumnado, se unieron al pedido del Obispo para poner la propia vida en manos de Dios, confiando siempre en la protección maternal de María.

