El pasado sábado 14 de marzo, el Colegio Fasta San Vicente de Paúl vivió una jornada de alegría y encuentro al recibir a las familias que se integraron a nuestra comunidad educativa en este ciclo 2026. La reunión, caracterizada por un clima de calidez y cercanía, permitió un diálogo fluido entre los nuevos integrantes y los miembros del Consejo Superior del colegio.

Habitar una ciudad de fe y comunidad
La bienvenida no fue simplemente un acto protocolar, sino una invitación profunda a comprender que, al elegir el San Vicente, las familias pasan a formar parte de una comunidad mayor: una ciudad que busca vivir y transmitir la experiencia de Cristo resucitado.
En un mundo marcado por el ritmo acelerado y las distracciones, el colegio se propone como un espacio donde la familia, Dios y la propia vida recuperan su lugar central. Durante el encuentro, se transmitió el deseo de que cada nuevo hogar encuentre en Fasta un camino de santidad, donde la fe se traduzca en una felicidad compartida día tras día.

Una invitación a participar de la Ciudad
Miriam Grassich, apoderada legal del Colegio, animó a los padres a no ser meros espectadores de la educación de sus hijos, sino protagonistas activos de la vida de Fasta. Se recordó que el movimiento nació con el propósito de formar hombres y mujeres que testimonien la alegría del Evangelio en medio del mundo.
A través de sus diversas obras —como las comunidades de amigos, los centros juveniles y los ámbitos de formación para adultos—, Fasta ofrece a los padres un verdadero espacio de pertenencia. La invitación quedó abierta para que cada familia, desde su propia realidad y vocación, pueda sumarse a la misión de evangelizar la cultura, nutriéndose de la espiritualidad de nuestros grandes maestros: Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena.
Caminar juntos
La jornada concluyó con un momento de intercambio fraterno, reafirmando que el Colegio Fasta San Vicente de Paúl es un ámbito donde, con esperanza e ilusión, peregrinamos juntos el camino hacia la plenitud.
Agradecemos a cada familia por confiar la formación integral de sus hijos a nuestra institución y los alentamos a vivir la fe con el entusiasmo propio de nuestra comunidad.

