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El personal del Colegio San Vicente de Paul vivió su Jornada de Reflexión inicial

Siguen los preparativos para el inicio del Ciclo Lectivo 2026. El personal docente, administrativo y de servicio del Colegio Fasta San Vicente de Paul participó el pasado viernes de una Jornada de Reflexión en el Santuario de Schoenstatt. Este encuentro anual representa un momento fundamental para la institución, permitiendo que quienes forman parte de la comunidad educativa se detengan a renovar su vocación antes del regreso de los alumnos a las aulas.

La jornada comenzó con las palabras de bienvenida de la Representante Legal, Miriam Grassich, quien agradeció el compromiso del personal y destacó la importancia de trabajar en unidad para afrontar los desafíos pedagógicos y espirituales del nuevo año.

“Elegidos en el Amor”: El centro de la misión educadora

La reflexión central estuvo a cargo del capellán del colegio, el Padre Gabriel Filipe. Bajo el lema “Elegidos en el Amor”, el sacerdote invitó a los presentes a reconocerse como destinatarios de un amor infinito, condición necesaria para poder luego transmitir ese mismo amor a los estudiantes.

Para profundizar en este concepto, el Padre Gabriel propuso una meditación basada en la célebre obra de arte “El retorno del hijo pródigo” (c. 1662-1669) de Rembrandt. A través de la observación minuciosa de los detalles del cuadro —especialmente las manos del Padre y la actitud del hijo que regresa—, el personal pudo contemplar el misterio de la misericordia divina. La reflexión permitió redescubrir que la tarea educativa en Fasta es, ante todo, una extensión de ese abrazo misericordioso de Dios hacia cada niño y joven.

Un espacio necesario para el encuentro

Los participantes valoraron muy positivamente el retiro, destacando la profundidad de la prédica y la belleza del entorno natural que ofrece el Santuario. “Estos espacios nos permiten bajar el ritmo de la planificación técnica para enfocarnos en lo esencial: para quién hacemos lo que hacemos”, comentaron algunos docentes al finalizar la actividad.

La jornada concluyó en un clima de gran fraternidad, con el personal fortalecido y motivado para recibir a las familias en este inicio de clases. Con el corazón renovado por la certeza de saberse “Amados por Dios”, el Colegio San Vicente de Paul se dispone a vivir un año 2026 lleno de gracia y aprendizaje.

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